Última función de Marx en Lavapiés

Basada en “Marx en el Soho”, el domingo 8 finaliza esta obra de Benjamín Jiménez en el teatro de la Puerta Estrecha

Marx en LavapiésVale: puede que tú seas de los que se ha leído “El capital” o, como dicen en “Marx en Lavapiés”, su best-seller, “El manifiesto comunista”. Sin embargo, como hay muchas posibilidades de que no ostentes ese exclusivo título, formas parte del público objetivo para ver esta divertida y cuasi enciclopédica obra en el teatro de la Puerta Estrecha, una versión del monólogo “Marx en el Soho” de Howard Zinn desempeñada por la compañía TurliTava Teatro.

Es en Lavapiés donde los tres personajes de este montaje se dan cita. Concretamente se reúnen en una taberna, el escenario del teatro, para debatir, discutir, incluso batallar y hasta forcejear por el marxismo, el capitalismo y el anarquismo. Los invitados a la tasca somos nosotros, los espectadores que, tomando una cerveza revolucionaria contribuimos a dar ambiente y elevar la tensión de la charla dialéctica entre un inusitado barbilampiño Karl Marx, nunca antes visto de esta manera, un también muy mejorado Mijaíl Bakunin y Toosy, una de las hijas del líder comunista.

Marx en Lavapiés

De izquierda a derecha, Nora Gehrig en la piel de Toosy, hija de Marx; de espaldas, Mijaíl Bakunin, interpretado por Francisco Valero y, a la derecha, la actriz Beatriz Llorente, que encarna a Karl Marx. Foto de Pablo Bonal

Los papeles se invierten en este acertado montaje: las barbas intelectuales desaparecen para dar paso a un hombre y a una mujer, por Bakunin y Marx, respectivamente. Sí, una mujer osa encarnar a Marx y, además, pasa de los tacones a las botas militares de un momento a otro, de igual manera que el filósofo alemán, afincado en Londres (y curiosamente de origen judío, siendo estos los señalados como representantes del capital), es llamado por Bakunin “moralista de mierda y catolicón, teñido de rojo pero burgués de café y gaceta”.

Marx en Lavapiés_botas

Las simbólicas botas de la militancia, colgadas… Foto de Patricia Domínguez

Son las discusiones a cuchillo entre Marx y Bakunin lo que convierte a esta obra en un partido de tenis donde Toosy escupe al género masculino: “Qué idiotas hemos sido las mujeres”, dice y remata su discurso contra su padre, “Siempre proclamaste la igualdad, pero ni te la creíste ni la practicaste. No hubierais soportado una mujer libre como vosotros”. Así, la figura de Jenny, la esposa de Marx, es el personaje ausente de la obra, “honesta, severa, mi mejor crítica”, el pilar de la estabilidad del teórico aunque también uno de sus grandes reproches, pues no en vano Jenny sufrió las infidelidades de Karl con la criada. Sí, han leído bien, la criada: otro punto débil en la contradictoria biografía de Marx.

En resumen: ¿por qué hay que ver “Marx en Lavapiés”? Porque antes, mientras y después de la obra te vas a tomar unas cañas. Antes está permitido tirarse el rollo y decir para quedar bien “Soy marxista”; mientras lo suyo es brindar por los tacones de Marx y la elegante camisa de Bakunin; y a posteriori hay que compartir un brebaje para preguntarse:

- si la dictadura del proletariado puede ser una democracia
- si el anarquismo es libertad y el comunismo autoridad
- si no supimos contar con la astucia del capitalismo o por el contrario nos salvó

Marx en Lavapiés_Bakunin

“Ya me echaste una vez de la Internacional”, le dice Bakunin a Marx. Foto de Patricia Dguez

Pero sobre todo, si la historia es nuestra y la hacen los pueblos, ¿volveremos a cometer los mismos errores? Los personajes se preguntan “dónde están nuestros hijos” y el espectador se responde: si no están siquiera en Lavapiés…

Aunque con un final algo precipitado y probablemente para algunos falto de fuerza (¡anarquistas y comunistas, uníos! En la utopía, se dice el agrio), es una obra necesaria porque, como bien dice Marx desde la tumba, “aquí todos están concentrados en las pantallitas…”. Nadie se da cuenta de que no salen las cuentas si un 10 por ciento de la población concentra el 83 por ciento de la riqueza de este mundo. Y, en las mesas que decoran la escena, vasitos con el siguiente lema yacen irónicos: “Disfruta, come y bebe que la vida es breve”.

¿Dónde? Teatro de la Puerta Estrecha (C/Amparo, 94) Metro Lavapiés o Embajadores
¿Cuándo? Domingo 8 de diciembre a las 20:30h.
¿Cuánto? Taquilla: 12€. Taquilla online: 9€. Reserva tu entrada aquí.
FB de “Marx en Lavapiés”

María S. Robles / maria@madrider.es

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2 respuestas a Última función de Marx en Lavapiés

  1. maria jesus dijo:

    qué pena no poder ir…….. imagino que será muy interesante. Gracias por la información.

  2. Pingback: ‘Camille’ en Teatro de la Puerta Estrecha: mujer y artista, combinación explosiva | El Blog de Lanetro.

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