“Historias extraordinarias”: relatos salvajemente anti-comerciales

Madrider descubre esta joya casi literaria del cine argentino más underground

Historias extraordinarias_Poe

Libro de Poe de mismo título

Si bien este filme, “Historias extraordinarias”, es profundamente original, su título no lo es tanto. A quienes les guste la literatura sabrán que bajo esas dos palabras se hallan varios volúmenes de gran importancia histórica: el de Edgar Allan Poe, el de Roald Dahl y, ya aterrizando en el mundo del séptimo arte, que es a donde nos conduce este post, hay una película del 68 dirigida por Fellini, Malle y Vadim, llamada en español de igual modo que, curiosamente, narra tres relatos de Poe sobre almas atormentadas por la culpa, la lujuria y la codicia. Aunque “Historias extraordinarias”, la argentina, la de 2008, está dividida en tres partes, el contenido de cada una de ellas poco tiene que ver con esto.

Tres voces en off
¿De qué versan los tres apasionantes relatos de Mariano Llinás, director y actor? Abróchense el cinturón, que vamos allá: de X, H y Z, los tres protagonistas de la cinta. Y es que este largo largometraje –de 245 minutos– es “una subterranísima película”, en palabras del crítico de cine Marcos Ordóñez de “El País”, por lo cual es de recibo que los personajes no tengan ni nombre. No lo poseen porque podríamos ser cualquiera de nosotros: tal es la magistral y natural interpretación de los actores a los que se les escuchará muy poco o casi nada hablar. Sí, han leído bien: los actores se entrenan en lo gestual dado que la mayoría de sus timbres vocales no trascenderán debido a que el relato está narrado por tres voces en off –las de Daniel Hendler, Juan Minujin y Verónica Llinás– y escrito con formato literario.

HISTORIAS-EXTRAORDINARIAS_cartel

Historia de Z

Z, personaje de la tercera historia

Película inclasificable
El espectador, asumiendo un rol intermedio y nuevo entre voyeur y lector, puede llegar a pensar que esas historias están sucediendo en este preciso instante y que, por algún extraño prodigio del destino, se le ha concedido el enorme placer de espiarlas a través de una mirilla. Así, termina siendo cómplice de una insólita serie de hechos, tal vez ilógicos y faltos de incomprensión, pero no absurdos ni grotescos, que se van desarrollando de una forma pausada pero, para nada somnolienta, y en absoluto disparatada. Este no es un filme tarantiniano ni a lo Jose Luis Cuerda: es una película inclasificable sí, pero no surrealista. A lo sumo podríamos calificarla de “experimental”, un adjetivo que a estas alturas quizá ya resulte demasiado manido.

Historia de X

X, recluido en un hotel

“Historias extraordinarias” es una madeja de lana cuyos hilos se van devanando de forma paralela y que, a veces, dejan extraviar una hebra de la que se despega otra y otra y así sucesivamente hasta que la cantidad de sub-historias que hemos visto se convierte en una colmena de vidas aparentemente anodinas que, por unos momentos, son carne de thriller, intriga y aventuras. Como la vida misma solo que más.

Historias extraordinarias

H, inmerso en una misteriosa aventura

Y si nos topamos con los tópicos…
Con ánimo de incurrir en los tópicos, hagámonos las siguientes preguntas y contestémonos: ¿es “Historias extraordinarias” un filme psicológico? Como buena película argentina, sí, lo es. El análisis y estudio de la psicología de los personajes, que se transmite a través de sus cambios de ideas, sus actitudes frente a las circunstancias y sus pensamientos, es simplemente soberbio. ¿Es la narración lúcida e ingeniosa como lo es la de las docenas de escritores que Argentina ha legado a la historia de la literatura? Sí, lo es. Son muchos los momentos en que el espectador se frota las manos, impaciente y seducido, por lo que está a punto de pasar: la sensación de que nos ponen un caramelo en la boca es constante. Como un buen libro, si te enganchas los primeros diez minutos (que serían como las primeras cuarenta páginas) te llevará muy lejos, te agarrará de las solapas y no te soltará hasta que lo devores y te quedes en el sofá con la mirada perdida y la sensación de haber leído diez novelas.

Para terminar: tres referencias culturales
La técnica literaria empleada para narrar las historias de X, H y Z no es otra que “in media res”, es decir, “hacia la mitad de las cosas”. Los tres protagonistas son forasteros, no tienen nombre ni pasado, pero sí un presente asombroso:

Habitación de hotel_Hopper

“Habitación de hotel”, de Hopper

- En la primera historia, X presencia un hecho violento, en el que por error mata a un hombre y decide esconderse en un hotel, una imagen poderosa que nos recuerda al célebre cuadro de Hopper, “Habitación de hotel”.

- En el segundo relato, H está a cargo de una misión que no termina de comprender: debe recorrer el Río Salado rastreando y fotografiando monolitos, una aventura que nos lleva a rememorar el clásico de John Boorman, “Defensa” (filme que invito a todos a ver si no lo habéis hecho ya).

Deliverance

Fotograma de “Defensa”, inquietante filme de John Boorman

El quimérico inquilino

Cine de culto de de Polanski

- Por último, la tercera historia trata acerca de Z, quien comienza a investigar de modo obsesivo la vida de un hombre que acaba de morir, su predecesor en el trabajo, una circunstancia que irremediablemente nos lleva a pensar en “El quimérico inquilino”, espléndido filme  –y muy raro, todo hay que decirlo– de un joven Polanski.

De “Relatos salvajes” a “Historias extraordinarias” hay un trecho pero, si te atreves a saltarlo, habrás entrado en una nueva dimensión que será difícil dejar atrás.

María S. Robles / maria@madrider.es

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